No educamos para aprobar exámenes.
Ni siquiera para un primer empleo.
Educamos para aprender durante toda la vida.
El mayor error del sistema educativo es pensar que el aprendizaje termina cuando acaba la formación.
En realidad, ahí empieza de verdad.
La escuela, la universidad y la empresa solo son estaciones de un viaje mucho más largo: el de construir criterio, identidad y capacidad de adaptación.
Hoy la tecnología puede acompañarnos en ese viaje.
Pero el rumbo… sigue siendo humano.
El aula inicia el viaje. El trabajo lo pone a prueba. La vida lo completa.
Y la IA… no es el destino. Es el vehículo.








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